Comienzo este nuevo artículo, manifestando que las experiencias hay que aprovecharlas si fueron positivas para tu vida. En relación directa con mis viajes, cada uno de ellos provocó conocimientos, aprendizajes, experiencias, relajación, etc. El viaje a China determinó el desarrollo de mis conocimientos y el ánimo por aprender y practicar más de acuerdo a mis condiciones personales.
La familia china, común y corriente, cuando están reunidas en su hogar y, al no haber visitas, se dedican a usar elementos para relajarse y mejorar sus energías consumidas durante el día (cosa que se adquiere a través de los alimentos y el agua).
Ellos usan, por ejemplo, las “bolas chinas” (otros les llaman “bolas de la salud”) y en mi experiencia familiar, cuando una de las integrantes de mi familia tuvo un accidente vascular (Diciembre 2001), entre otras cosas practicadas, le prestaron estas bolas chinas. Las usó y tuvo lentamente adelantos psicomotores en su brazo derecho (incluida su mano) e indirectamente en varios órganos internos.
Esta vez comento y propongo el uso de estas esferas muy interesantes: las bolas chinas.
Para el pueblo chino y su medicina en particular, estos objetos provocan a la energía biológica que fluye a través de la naturaleza. Cuando se interrumpe este tan importante factor, nuestro cuerpo se debilita y vienen las “fracturas” psicológicas, sociales, emocionales, etc.
Los habitantes del Oriente buscan la existencia de un equilibrio en todo lo que existe de manera visible e invisible. Por lo tanto, las esferas las usan para tal efecto. Así el cuerpo de nosotros como todo aquello que nos rodea (aire, agua, plantas, sol, etc.) se van colocando de acuerdo en nuestro interior (ya que fueron consumidas y las seguiremos usando).
Después de seis años, retomé estas bolas chinas y las comencé a usar. De buenas a primera me molestaban las manos al practicar con ellas.
Las que uso son de metal con campanitas en su interior, de color rojo intenso y con hilos dorados (hay de otros adornos y materiales también).
Son dos y las uso de la siguiente manera:
- Mano izquierda, las voy girando de derecha a izquierda y luego viceversa.
- Mano derecha, de igual forma.
- Cada vez voy relacionando el movimiento con mi respiración (concentrándome en la inspiración y la expiración).
Hasta ahora no existen evidencias científicas de los beneficios que provoca esta técnica en occidente. Sin embargo, el pueblo chino las usa para conseguir concentrarse, para meditar, para relajarse, aliviarse sus fatigas, estimular la circulación sanguínea (me quedan las manos calentitas), mejora la coordinación motora, etc.
Mis órganos internos se ven estimulados también, ya que en nuestras manos están las terminaciones nerviosas de los órganos que tenemos (hígado, intestinos, riñón, etc.) provocando una armonía interna que se exterioriza en un mejor ánimo, andas más contento(a), en fin, hay varias experiencias positivas si lo practicas.


Las bolas chinas....
Es tan interesante la cultura de China y Japón.... Fíjate que yo nací con esas sensaciones de la cultura. Yo nací japonesa en Chile... Mis costumbres nacidas del instinto, de lo más primitivo en mí... con el tiempo descubrí que eran costumbres y cultura japonesa... quizás provenientes de la China.
Todo lo que yo hacía en mis condiciones precarias de ser social... hoy está de moda. Juntar piedras (hasta las venden), abrazar árboles, reciclar.... en fin.... muchas cosas, como la nutrición macrobiótica.... todo lo hacía sin conocimientos.... De tal manera, superé una metástasis y aquí, tras 19 años de las noticias oscuras, estoy sanita, joven a pesar de los números y feliz. Para algunos milagros, para otros una reencarnación despistada... tanto como lo soy yo misma.
Pero soy feliz.... ¡Hasta mi nombre es oriental! Nací justo cuando en Japón empieza la primavera....
Doy fe de que la sanación oriental de ese lado es excelente, mágica, llena de sensaciones y resultados sorprendentes.
Te dejo un abrazo y te felicito por compartir lo que has vivido y aprendido en tu vida. ¡Muchas gracias! Da gusto toparse con gente así...
Prima