En esta ocasión, los(as) invito a “detenerse” un rato recurriendo al ejemplo que nos da George, última tortuga macho en su especie.
Lo que nos rodea, socialmente hablando, está con las siguientes características:
1. Una sociedad acelerada.
2. Alteración en la alimentación.
3. Valgo por lo que tengo.
4. Individualistas o personas islas.
5. “Por favor señorita, mire que ando rápido”.
1. Comienzo por los más pequeñitos del hogar o de la familia. Usted me dice: “¡Quédese un rato largo con ellos, porque me tienen tan cansada!” Esta frase (petición) es el resultado concreto de las personas mayores que viven con él o ella. Los niños se transforman en hiperactivos porque se les entrega todo acelerado.
En las estadísticas chilenas de consultas en salud mental, los jóvenes entre 15 y 20 años han aumentado en un 119 por ciento en el período 2005-2007.
Los adultos mayores son dejados de lado porque no andan rápido.
2. En términos alimenticios, las personas prefieren algo rápido para consumir porque “me falta tiempo para comer”.
Mascan muy poco su comida y agregan jugos o bebidas de fantasía en sus comidas.
3. La posibilidad que ha tenido Chile de abrirse a otros mercados tan lejanos como el Oriente, han podido acceder a tecnología nueva y algo más barata, lo que produce un consumismo alto. Tenemos personas que, por existir restricción vehicular en Santiago, tienen siete vehículos para evitar problemas en el desplazamiento por la ciudad. Consecuencia de aquello: más tacos automovilísticos.
Las construcciones son chicas: 54, 44 36 metros cuadrados. Como los habitantes de aquel inmueble quieren tener cosas de “última generación”, compran sin pensar si pueden colocarlos en tan poco espacio, pero mis visitas se sentirán bien si llegan aquí y pueden usar este “último modelito”.
4. Las islas como accidente geográfico son muy apreciadas en Centro América por su calidez y paisaje. Hay personas en nuestro medio que son islas y nada de cálidos.
La persona isla se niega a compartir: “me ha costado mucho lo que tengo y nadie me obliga a compartirlo con otros, que se las arreglen solos para conseguirlo”, y el concepto equivocado de los que le rodean: “yo te quiero” y aceptan las condiciones convirtiéndose en islotes también.
5. La velocidad ha contagiado nuestro vivir. Se acciona y reacciona velozmente. Aquellas decisiones tomadas así tienen un equivocado pronóstico.
Estas características las llevo al plano de un ser vivo que tuve la oportunidad de conocer en Febrero de 2005, en las islas Galápagos.
El se llama George, tenía 98 años cuando lo conocí en la Fundación Charles Darwin, en Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz.
De caminar lento, comida muy bien digerida y limpia, principalmente vegetales; vivía en un lugar fresco y cómodo; en aquellos días ya había tenido experiencias de noviazgo con hembras, pero solo llegaba al “huc huc huc” sin copular. Había algo que faltaba a George para activar su actividad sexual.
Los especialistas manifestaban con preocupación la ausencia de descendencia pues era la última especie de los geochelone beckl macho. Al fin se supo que hay posibilidades de que nazcan especies de la misma especie, pues George estuvo con dos hembras con las cuales compartió su historia animal.
Con el ejemplo de George: lento, seguro, compartió su espacio, perseveró en lo que quería conseguir y con unas lechugas frescas conquistó a sus dos hembras, claro que ahora le resultó el “huc huc huc”.


La salud mental en el mundo: todo por hacer
Con la idea de lanzar una llamada de atención internacional, 'The Lancet' ha reunido una serie de artículos elaborados por especialistas de todo el mundo con el propósito de dar a conocer las deficiencias que existen en torno a la salud mental, además de incentivar tanto a políticos como donantes y profesionales para que ofrezcan más ayudas en la lucha contra estas enfermedades.
Los trastornos neuropsiquiátricos engloban un gran número de patologías que van desde la esquizofrenia o la depresión hasta la adicción alcohólica. Cada año, más del 30% de la población mundial sufrirá alguna enfermedad de este tipo. Sin embargo, existen lagunas terapéuticas en casi el 90% de los países en desarrollo.
Los datos que recogen estos informes en torno a la salud mental son desmoralizadores. A pesar de algunas iniciativas, como las llevadas a cabo por la Organización Mundial de la Salud o su homóloga en Latinoamérica para concienciar sobre la gravedad de estos trastornos, poco se ha hecho para pasar de la teoría a la práctica, según denuncia en uno de los artículos Martin Prince, del Instituto de Psiquiatría de Londres, junto con otros colegas.
La base de otras enfermedades
Prince pone de manifiesto en dicho artículo, titulado 'No hay salud sin salud mental', los numerosos problemas relacionados con las enfermedades psiquiátricas. Además de todas las causas de mortalidad, incluido el suicidio, estos trastornos conllevan un mayor riesgo de desarrollar otros problemas. Un ejemplo son las patologías cardiovasculares que aparecen con más frecuencia entre las personas que sufren depresión, ansiedad o trastorno bipolar.
A esas enfermedades hay que añadir otros síntomas que para los médicos no tienen una explicación lógica, son los denominados somáticos: dolor, fatiga, mareos... o algunos síndromes como el de intestino irritable, la fibromialgia o la disfunción témporo mandibular. Estos trastornos generan cada año grandes gastos, tan sólo en Estados Unidos son responsables de un coste sanitario que alcanza cada año los 256.000 millones de dólares.
En muchos casos el flujo entre enfermedad mental y otra patología es bidireccional, es decir, una depresión puede conducir a otro trastorno o al contrario. Por ejemplo, muchas personas diabéticas desarrollan depresión asociada con alguna de las complicaciones del trastorno metabólico como la retinopatía diabética o la nefropatía.
Por otro lado, los trastornos psiquiátricos están relacionados con un peor cumplimiento de las terapias, y cuando se trata de tratamientos de enfermedades infecciosas, como el sida o la tuberculosis, las consecuencias pueden ser graves como la aparición de un mayor número de resistencias o un peor pronóstico del paciente.
Pocos programas, menos financiación
Si la situación es mala en general, los hechos llegan a ser críticos para los países en vías de desarrollo. Según un informe mundial, tan sólo el 11% de los casos graves de trastornos mentales en China recibe algún tratamiento. Esa cifra es similar, del 10,4%, cuando los pacientes viven en Nigeria.
"La mayoría de los intentos de mejorar la cobertura [para los enfermos de estos países] han sido inadecuadamente planificados y administrados", reza otro artículo de la revista. "Nuestra llamada de atención se dirige a los actores involucrados --gobernantes, agencias multi y bilaterales, donantes (que frecuentemente ignoran la salud mental), especialistas en salud mental y pública, investigadores, sociedad civil y consumidores", exponen los autores.
Según estos investigadores, procedentes de centros de todo el mundo, para mejorar la cobertura de estas personas se requeriría un gasto extra de 20 céntimos de dólar por persona y año para un país pobre y de 30 para un país de ingresos medios, es decir, un gasto de dos y tres dólares por persona, respectivamente.
Para contribuir a ese desarrollo se deben superar, no obstante, algunas barreras: priorizar la salud mental en la agenda pública de salud; mejorar la organización de los servicios relacionados con estas patologías; descentralizar la atención ofrecida en los hospitales y potenciar la ofrecida en la atención primaria; educar a más profesionales de la salud en estas enfermedades; y por último, destinar más especialistas en salud mental a puestos directivos de salud pública.
Desde España mil besos de Maria