Nosotros que vivimos en su mayoría en el occidente, sentimos que cumplir muchos años es sinónimo de torpezas, cegueras, "achaques", etc.
Por vivir en el occidente, sentimos que somos un poco incapaces para efectuar labores de gran nivel.
Un poco influenciados por los medios de comunicación donde las personas mayores son sacadas de pantalla, pues “vende” mejor una imagen joven y de piel estirada.
En el aspecto social, se considera que la persona ya no tiene capacidad para desarrollar actividades que involucre su desarrollo en tal sentido. Recuerdo un viaje con mi madre a oriente y una de las razones para no viajar era: “es que no se hablar inglés”. Cuando estábamos en Masada, territorio israelí y frente al mar Muerto, observó con asombro una gran cantidad de personas que caminaban con bastones por aquel lugar y se observó en su estado que estaba ella y agregó: “después de este viaje, seguiré haciendo otros”.
Esta introducción se debe a que tuve el gusto de compartir con una mujer que cumplió sesenta años de edad, está plena, tiene un alto cargo directivo a nivel nacional, tiene una salud estable, su campo social e intelectual se está desarrollando muy bien, sus otros cuatro campos también y bien vale la pena cumplir años de esa manera.
Otros detalles puedes leer en
http://www.monografias.com/trabajos904/adultos-mayores-chilenos


Querido Jaime con todo mi cariño para tu madre
Aprendiendo a envejecer con dignidad
en servicio a los demás
Bienaventurados los que comprenden mi extraño paso al caminar y mis manos
torpes.
Bienaventurados los que saben que mis oídos tienen que esforzarse para comprender lo que oyen.
Bienaventurados los que comprenden que aunque mis ojos brillan, mi mente es lenta.
Bienaventurados los que con una dulce sonrisa me estimulan a intentar una vez más.
Bienaventurados los que nunca me recuerdan que he hecho dos veces la misma pregunta.
Bienaventurados los que me escuchan, pues yo también tengo algo qué decir.
Bienaventurados los que saben lo que siente mi corazón, aunque no pueda expresarlo.
Bienaventurados los que me respetan y me aman como soy y no como ellos quieran que fuera.
Bienaventurados los que me ayudan en mi peregrinar hacia la casa del Padre
Celestial.
Desde España mil besos de Maria