Este lunes 3 de noviembre, me dedico a escribir lo que ocurrió en dos lugares de nuestro planeta, la vivencia y/o la experiencia de sentir de muy cerca la muerte de dos abuelas: una en Estados Unidos y la otra en Chile; las dos son abuelas; las dos reciben el reconocimiento de sus nietos (Barack y Jorge); una se llama Madelyn y la otra Clarita; para Barack, la abuela fue la piedra angular de su familia, para Jorge la mujer que lo crió; para el primero fue la mujer de extraordinarios logros, para el segundo la mujer del eterno amor y eterna sonrisa; para el primero, ella fue la que impulsó y permitió tomar oportunidades, para el segundo, ella fue la que entregó mucho amor.
Cuando utilizo el concepto de paso, me refiero al paso de un estado de la materia a otro estado. Para los cristianos, es un paso (cuya palabra origen es Pesaj) a una mejor vida; para un budista, la muerte es algo que no hay que tenerle miedo porque es algo eterno; en el taoismo la muerte es como el despertar de un sueño.
De la muerte se debe conversar en el núcleo familiar como social. La muerte para un occidental es lo más seguro que se tiene y cuesta enfrentarla; para los orientales, la muerte es nacer a otro estado.
Como sugerencias y/o propuestas sobre este tema, te indico algunas:
- En tu medio familiar solo pregunta: ¿Qué haremos para el día en que uno de nosotros falte porque se murió?
- ¿Qué palabras le dirías ahora a un familiar y no después de muerto/a?
- Hablemos del dolor que causa una muerte y del amor a la vida.
- Recordar los gestos anteriores cuando vivimos un duelo y también cuando hemos vivido los gestos de alegría.
- ¿Cómo te gustaría que fuera tú velorio (con música favorita, con algún baile, con cantos, con flores, etc.)?
Planteo este tema pues me ha sucedido esta coincidencia hoy y también es sano tratar este tema en medio de nuestro ámbito social y afectivo.
Para terminar, los dos nietos han manifestado los agradecimientos por la compañía brindada en estos momentos.


Clarita
Yo conoci a la abuelita Clarita, la cuide durante un tiempo, y debo decir que los dias que juntas compartimos nos entretuvimos con esas charlas que le permitian recordar su pasado...
De maravillosa, insisto en agradecerle a la vida porque pone en mi camino a seres de luz como Clarita, y es mas como su nombre lo refleja. Ayer cuando Jorge me entrego su foto me maraville al recordar esa sonrisa abundante y esa mirada tierna con la que me encontraba a diario.
De la muerte creo en los reencuentros con quienes se fueron antes, y tengo la certeza que nos veremos nuevamente Clarita....