Conversando con un masoterapeuta, hacen dos semanas (Noviembre 14), me dijo lo siguiente: “creo que, como vamos avanzando en conocimientos y comunicaciones tecnológicas, el siglo XXI se va a caracterizar por usar la mente para comunicarnos”.
Leyendo a Marlo Morgan, en su libro “Las voces del desierto”, encontré una experiencia muy relacionada con este artículo que estoy escribiendo, en cuanto a que los aborígenes de una parte de Australia, se comunican telepáticamente más que usando su aparato fónico.
Para que sea más concreta mi presentación diría que telepatía es una actividad que se desarrolla gracias a una serie de hilos (de cobre para que usted se imagine) que rodean nuestro cuerpo y son los que permiten que captemos mensajes de otra persona aunque esta esté a tres metros como en otro continente.
Se ha dado cuenta que hay personas que, al llamarles por teléfono, le dicen a usted: “Me estaba acordando de ti y me llamaste, ¡qué curioso!”
En mis años de experiencia tanto profesional como personal, tomo en cuenta los viajes por el mundo que he realizado, he palpado estos hechos. De buenas a primera decía: “Será pues; debe ser el cariño de mamá, de mi hermana, en fin; hay algo que ocurre que yo lo siento y lo expreso”.
Otra experiencia concreta fue cuando, mi hermana llegaba del trabajo, a eso de las 22 horas, luego de saludarla, le dije: “Hoy tomaste poco agua” y su respuesta fue un “Si”. Su cara de extrañeza me indicaba que de dónde había sacado esta información. Ya pasada las semanas, entendió que era solo por captar sus vibraciones que emanaban al momento de saludarla, pero que también yo sentía hacían cuatro o cinco horas antes de que ella llegara. Sobre las vibraciones, será tema para otro artículo.
Haga usted el ejercicio en solo tres pasos:
- Relájese (evite la tentación de dormirse). Esta etapa dura entre cinco a quince minutos.
- Pídale perdón a su cuerpo (en cada órgano) por aquello que ingirió o mal trato que le dio. Esta etapa dura alrededor de diez minutos.
- Trate de captar algo en su mente; evita pensar en aquello que realizó en el día o ayer. Luego lo escribe y guarde.
No es algo que de buenas a primera le resulte, pero si ocurren mensajes que llegan y los debes anotar.
Aquí mis deseos no sirven, ni las emociones ni los sentimientos.
Leyendo a Mona Lisa, en su libro “Despierta tu intuición”, me dije: “Esto lo tienen y usan mucho las mujeres”
De inmediato apareció una pregunta: “¿Por qué yo no?
Si bien tenemos cinco sentidos que nos ayudan a vivir de manera natural y nos permiten cuidarnos de aquello que nos rodea o ayudar a otros para que estén mejor, la intuición viene a ser aquello que te puede ayudar a mejorar distintas situaciones diarias y concretas. Por ejemplo: “Camino por esta calle o por la otra; compro esta fruta o la del frente; compro pasajes para viajar en el bus de las 20 horas o de las 23 horas; etc.”.
Según la enciclopedia Wikipedia, la intuición es el “conocimiento que no sigue un camino racional para su construcción y formulación, y por lo tanto no puede explicarse o, incluso, verbalizarse. El individuo puede relacionar ese conocimiento o información con experiencias previas, pero por lo general es incapaz de explicar por qué llega a una determinada conclusión”.
Ahora vamos a la visualización.
Por una necesidad económica, el año 1992 me dediqué a la venta de unos productos para el hogar. En la etapa de formación, el equipo de ventas realizó unos ejercicios para lograr que mis ventas se elevaran. La verdad la divido en dos partes:
a) No vendí nada.
b) Logré aplicar esta técnica con logros que, de buenas a primera, me causaban taquicardia.
Entiendo esto como aquella actividad que se realiza para conseguir algo que no es futuro, sino presente, aunque no lo tenga, pero que si puedo estar viendo como ya logrado.
Voy a la forma concreta de explicarlo.
Mi primer gran ejercicio fue lo siguiente:
- Relajarme (diez minutos).
- Mentalmente viajar a un lugar hermoso y quedarme allí (diez a quince minutos).
- Indicar y sentir tres objetivos que quiero lograr, pero para los efectos de mi visualización, los estoy sintiendo (diez a quince minutos). Aquí te indico lo que me sucedió a mí.
Yo quería tener MI SALUD ESTABLE (soy transplantado renal), MIS REMEDIOS ESTABLES (son drogas inmunosupresoras que, en aquel tiempo, las compraba), HACER UN VIAJE LARGO AL ATLÁNTICO: MAR DEL PLATA (por ejemplo).
Visualizaba en el viaje que me servía un bife grande y en otro plato hartas papas fritas; que miraba una mujer rubia, de falda corta negra y un tajo al lado de su vestido corto, bailando tango.
Esto fue en el mes de noviembre de aquel año (1992) y en enero de 1993 se estaban dando aquellas situaciones.
De ahí en adelante, comencé a practicarlo.
Les muestro estas tres grandes situaciones con el objeto de que puedan aplicarlo a su vida y tener como herramientas para un estado de salud físico, mental, espiritual y social mejor.


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