Cada vez que vamos creciendo en el ámbito social, a través de una escuela, aparecen gestos personales que a otros de sus pares no les parece bien y lo encuentran “ridículo”, ocasionando risas. Mientras que la persona (niña o niño) se comienza a sentir mal y deja de lado las expresiones.
Esto se agrava cuando siente que cualquier risa es en contra de ellos y se transforma en una enfermedad, en miedo a algo, miedo al ridículo (catagelofobia).
Un profesor alemán de nombre Willibald Ruch lo manifestó en una ciudad de España la semana pasada. .
El miedo lo sentimos
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